viernes, diciembre 02, 2005

¿Cómo decidirse?

Se acerca el 11 de diciembre y llegará el momento en que tendremos que decidirnos, aunque sea para votar en blanco, que es la peor de todas las soluciones. Hay muchos medios para tomar una decisión, incluyendo lanzar al aire una moneda o preguntarle a la persona de adelante en la fila de votación. En todo caso, se me ocurre que un sistema razonable y útil para los indecisos consiste en establecer ciertos criterios y ver luego qué persona los cumple mejor (o un poco menos mal). Aunque para algunos sea innecesario, aquí propongo los que a mí me parecen más relevantes, salvo error u omisión. Por razones de espacio y eufonía hablaré de “candidato” y no de “candidato o candidata”.
El primero de los criterios consiste en ver si las preocupaciones del candidato coinciden con las propias. Para mí —y tengo buenas razones— es básica la promoción y protección de la familia, comenzando con algo tan elemental y accesible como la jubilación para las dueñas de casa y siguiendo por una actitud clara acerca de qué modelo de matrimonio y familia se va a reconocer, o si por dejar contento a todo el mundo se terminará por asimilar lo que en realidad es muy distinto. También es relevante lo que se va a hacer para fomentar un ambiente moral mínimo, en donde el Estado, sus organismos y sus medios de comunicación no sean un elemento corruptor más. Por supuesto, decisiva es la protección absoluta de la vida en todas sus formas, desde la concepción hasta la vejez. Dentro de las preocupaciones fundamentales está la extrema pobreza, un sector que está desprovisto de voz y que tiene escaso peso político. La pregunta “¿cuál es el candidato que más puede hacer para acabar con la miseria?”, es una pregunta decisiva. Además está la educación, especialmente la básica, cuya situación es triste, a pesar de los esfuerzos realizados. A mí me interesa mucho la libertad educativa y prefiero votar por alguien que fomente la posibilidad de elegir el centro público o privado que parezca mejor y respete el protagonismo de los padres, en vez de pretender educar a los chilenos según los planes y criterios del gobierno de turno. Aparte del medio ambiente, otro tema fundamental es el del tamaño del Estado. Prefiero un Estado que trate de hacer bien las cosas que sólo él puede realizar (justicia, defensa, seguridad) y no que abarque demasiado, haciendo todo de manera mediocre.
El segundo factor consiste en atender a su personalidad: ¿Cómo es? Aquí se incluyen muchas cosas, desde la capacidad para escuchar a los demás y rectificar cuando se ha equivocado, estabilidad emocional (incluida la sentimental), aptitud para formar equipos y disposición a delegar, hasta otros aspectos, como la independencia frente a los partidos políticos y grupos de presión: ¿Seguirá instrucciones de las cúpulas? ¿Elegirá a los mejores en su gabinete o estará ligado a cuoteos partidistas? ¿Cuánto sabe de Economía, materia que hoy es muy relevante? ¿Cuánta es su formación cultural? ¿Tiene sentido de justicia? ¿Posee un norte en su vida? ¿Cuál es su postura frente a Dios? ¿Qué ha hecho con su vida en un aspecto tan decisivo como el familiar? ¿Cómo anda en materias de honestidad? (afortunadamente en esta materia podemos estar bastante más tranquilos que otros países de la región).
Por último, hay dos aspectos que, a mi juicio, no se deben omitir. Uno tiene que ver con las relaciones exteriores: ¿Da garantías de paz y colaboración con nuestros vecinos más cercanos? La paz es un bien muy frágil y cuando otros países llevan a cabo aventuras políticas inciertas la prudencia para manejar esas relaciones es muy importante. Y, por supuesto, están los vínculos con los Estados Unidos. Nos guste o no, estamos en su zona de influencia. Para algunos es el Gran Satán, otros pensamos que es uno de los imperios más benévolos que han existido en la historia. En uno y otro caso es decisivo saber qué se hará en la materia.
El otro aspecto es muy delicado: Se trata de la actitud hacia el pasado. Esa persona (y sus colaboradores) ¿dará pasos eficaces para el entendimiento de los chilenos? ¿O tendremos que seguir años y años en lo mismo?
El peso de los distintos factores no es el mismo y seguramente en mi lista hay omisiones importantes: otros me corregirán. Pero va llegando la hora en que todos tendremos que hacer este ejercicio. Espero que nos vaya bien.

Joaquín García-Huidobro